May 19, 2022
El casco antiguo de Palma, más allá de sus impresionantes casas y palacetes, cuenta con un valor añadido que en muchos lugares no se puede comprar: la historia, testigo a través de los siglos de tanta riqueza interior y exterior.
“El barrio es venerable, noble y silencioso, con calles estrechas y casas amplias. Entre los techos de los casales, el cielo hace vibrar su azul luminoso como una lanza”. Así describe el escritor Llorenç Villalonga en su libro Mort de Dama, de 1931, el casco antiguo de Palma, habitado en aquella época, y aún hoy, por la nobleza y burguesía de la ciudad.
Palma, capital del Mediterráneo, con su pasado romano, árabe y cristiano, entre otras civilizaciones, conserva la influencia de todas estas culturas. El resultado a día de hoy es una ciudad cosmopolita y muy cómoda para vivir, que a la vez guarda las esencias de un pasado esplendoroso, presente en todos sus rincones que acaricia la brisa del mar.
Un ejemplo de esta majestuosidad sencilla, hermosa, mediterránea es el palacete del siglo XVII reconvertido en el hotel Can Cera, de cinco estrellas. Un espacio de belleza sin pretensiones, a la vez que deslumbrante y sofisticado, con sus muebles de época que combinan a la perfección con sus pinturas y obras de arte vanguardistas.
En la misma línea arquitectónica y de diseño, el antiguo palacete de Can Serra de Cavalleria se erige como uno de los edificios más emblemáticos de Palma. Elementos como su arco gótico apuntalado ojival, del siglo XIV, el techo artesonado del siglo XV, o los frescos en la última planta, perfectamente conservados y que representan barcos medievales, son joyas solo al alcance de personas que las sepan apreciar y deseen disfrutar de este trozo de historia de Palma, a la vez que viven rodeados de todas las comodidades de una casa de alto standing.