Sep 20, 2024
En un rincón idílico de Mallorca, se celebra el 25º aniversario de una finca dedicada a la producción de aceite de oliva virgen extra de alta calidad. Con sus 28 hectáreas de olivar y más de 6.500 olivos de arbequina, este lugar no solo destaca por su producto, sino también por su compromiso con la sostenibilidad y el oleoturismo, ofreciendo una experiencia sensorial única.
La Excelencia del Aceite de Arbequina
El aceite que se produce aquí es un zumo recién exprimido de aceitunas, un monovarietal de arbequina que se recolecta en el momento perfecto, cuando las aceitunas presentan tres colores: verde, amarillo y morado. Este enfoque, aunque reduce la productividad, garantiza un aroma y sabor excepcionales. Mientras que normalmente se requieren 4 kg de aceitunas para producir un litro de aceite, en esta finca se utilizan 8,5 kg, un sacrificio en volumen a cambio de calidad.

El Arte de la Recolección
La producción del aceite sigue el ciclo natural del olivo. Los árboles alternan años de producción con años de descanso, y la poda, realizada entre enero y abril, es clave para mantener los olivos jóvenes y productivos. La recolección, que tiene lugar entre noviembre y diciembre, se realiza utilizando maquinaria que vibra los árboles para ayudar al desprendimiento del fruta de la forma mas respetuosa posible.

Un Proceso Cuidado al Detalle
Cada paso en el proceso de elaboración está diseñado para preservar la frescura y calidad del aceite. Desde la recolección hasta la extracción en la almazara no pasa más de una hora y media, lo que permite mantener una acidez po debajo del 0,2. Además, se utiliza tecnología avanzada para controlar la temperatura durante el batido y la extracción, asegurando que el aceite mantenga todas sus propiedades.

Cuidado y Conservación
El aceite es un producto delicado y sus mayores enemigos son la luz y el aire. Para protegerlo, se almacena en depósitos donde se inyecta nitrógeno, preservando así su sabor y aroma hasta que llegue al consumidor.

Conclusión: Masaje para el Alma.
Visitar este olivar en septiembre es mucho más que un paseo; es una experiencia que nutre el alma. Caminar entre los árboles, rodeado del aroma a tierra y aceitunas, es una forma de reconectar con la naturaleza y comprender la dedicación detrás de cada gota de este aceite excepcional. Aquí, la tradición y la innovación se unen para ofrecer lo mejor de Mallorca.